Leyendo uno de los libros de Neil Gaiman me percato de que un lugar que puede parecer desolado, cerrado y con recuerdos muertos, puede llegar a ser un mundo lleno de mundos, lleno de aventuras.
Yo pensaba que tenía la mente abierta, que no era cuadrada, pero ahora me voy cuenta de que estaba totalmente equivocada. Tengo que aprender a no tener la mente cerrada, lograr volar en los peores lugares, en los peores momentos, junto a las peores personas, quiero llegar a un punto en el que luego de dos segundos de cerrar los ojos logre volar a diferentes mundos, vivirlos, observarlos, explorarlos y llenarme de nuevas e increíbles historias, con solo dos segundos que pueden llegar a ser todo un día.
La vida es magnífica, tengo que disfrutarla mucho, porque sé que luego me tocará disfrutar de la muerte y ahí quiero poner en práctica todo lo que aprendí en vida.